lunes, 5 de noviembre de 2012

4.3 APLICACIÓN PRÁCTICA: DISEÑO DE LA COMUNICACIÓN EN NUESTRA EMPRESA

4.3 APLICACIÓN PRÁCTICA: DISEÑO DE LA COMUNICACIÓN EN NUESTRA EMPRESA

“Si no sabéis comunicar bien con los demás, no sabréis convencer ni motivar. Si no sabéis comunicar estaréis mal informados y no podréis dirigir ni controlar con eficacia.” (Robert Papin)

Siempre se ha dicho que la comunicación es una de las características que diferencia al ser humano del resto de animales. Y es que ahí reside su poder: toda persona es capaz de transmitir cualquier tipo de mensaje a variedad de receptores sin complicación alguna. De hecho podríamos decir que dicha comunicación es la que ha permitido a las personas sobrevivir ante las adversidades y a sí misma a lo largo de los siglos.
Debido a la gran importancia que tiene el comunicarse con los demás, toda empresa a de incorporar a su modelo organizativo un buen sistema comunicativo. Este sistema de flujos constantes de mensajes permitirá emparejar la organización de la corporación con un aparato de información tan ágil, potente y extenso que abrirá el camino a una gestión no solo eficaz y eficiente, sino que además brillante.

Así, es esta ecuación “comunicación = información = gestión eficaz” la que queremos incorporar a nuestra empresa. Nuestro proyecto empresarial, como ya hemos definido en otras ocasiones, se basa en un modelo de empresa de formación a partir de experiencia práctica. Dicha empresa será un restaurante (concretamente el Restaurante de Acción Solidaria -RAS-) que contratará a activos humanos de primera ocupación y a antiguos peones de obra ahora en el paro con el objetivo de brindarles la oportunidad de empezar una nueva vida laboral en un sector económico en auge, como es la hostelería y el turismo, y de, colateralmente con ello, contribuir a la reducción del paro de tales colectivos.
Aunque el objetivo de la empresa tiene buen fondo moral, este no es suficiente para garantizar el correcto funcionamiento de esta sociedad. Así, como ya he nombrado en anterioridad, solo la comunicación entre los diferentes niveles jerárquicos y  con la clientela podrá posibilitar que esta corporación siga a flote con el paso del tiempo.

De esta forma, la comunicación interna se basará en dos corrientes, una descendente y otra descendente. Partiendo del punto de que esta empresa tiene como función principal la formación, no cabe duda que la comunicación descendente primará sobre la ascendente, pues las directrices de los tutores instruirán a unos alumnos completamente inexpertos en la materia. Esta comunicación descendente será del tipo vertical, es decir, que deberá pasar por todos y cada uno de las jerarquías internas de poder. Por lo contrario, la comunicación ascendente se establecerá diagonal, pudiendo así saltar los niveles jerárquicos que haga falta para hacer llegar el mensaje. Dicha comunicación diagonal se efectuará en un formato de buzón de sugerencias para que tanto los empleados y alumnos, como también los clientes, puedan hacer llegar a la gerencia correcciones de cualquier tipo al servicio prestado en el restaurante.

La comunicación externa, por ser de naturaleza ajena al funcionamiento interno de la sociedad no es menos importante. Todos los empleados deberán vestir con una uniformidad elegante y formal que transmita seriedad y profesionalidad. Será importante que los mensajes gestuales se efectúen con naturalidad y con serenidad, sin hacer grandes espavientos, de tal forma que se consiga hacer creer a la clientela que están en un lugar de paz y de tranquilidad, donde pueden refugiarse del estrés laboral y doméstico del día a día. Por último, el lenguaje verbal será minuciosamente estudiado antes de ser expresado, con el fin de ser concreto, conciso y moderado, intentado siempre por todos los medios utilizar términos excluyentes, burdos e incluso soeces que puedan herir la sensibilidad de los comensales.
Cabe reiterar que solo de este modo natural y profesional de llevar a cabo las funciones generales de la empresa y el cometido de cada empleado, podrá transmitir a la clientela una tranquilidad, una seriedad y un bienestar que causará en ella una buena impresión del lugar y el deseo de volver en cuanto sea posible. En definitiva, será feliz.