Desde que el hombre tiene uso de razón, siempre ha necesitado autorrealizarse tanto personal como profesionalmente. La dimensión personal siempre la ha
logrado mantener fuerte a través de la religión, las leyes o la llamada moral
cívica, pero el trabajo, lejos de esta realidad, no. Este concepto, banal a
ojos de irresponsables, es lo que nos ha permitido sobrevivir a lo largo de los
siglos. Es por eso, que nos aventuramos a decir que el trabajo no solo es un
complemento, en el sentido de que hace progresar nuestras aptitudes, sino que
además es esencial para la vida humana, pues forma parte de nuestra propia
condición de persona.
Su crucial existencia
implica que sea considerado como un bien básico que debe ser garantizado para
toda la sociedad, es decir, tanto para pobres como para ricos. No obstante, el
capitalismo pone en peligro esta premisa, pues la economía de mercado ha
absorbido incluso a las relaciones laborales. Así, lo que debería estar al
alcance de todos, hoy en día se ha convertido en un bien de lujo que solo
algunos pueden permitirse. Es precisamente esto lo que pretendemos denunciar y
por este motivo hemos elegido este tema para el trabajo: el empleo es universal.
Una vez llegado a esto, nos dimos cuenta de que
dentro de los parados el colectivo más desfavorecido es el juvenil. De hecho,
estas son las últimas estadísticas de desempleo en España:
Como se puede observar, la tasa porcentual de desempleo general en España
disminuyó un 0,19% y la del juvenil un 1,27%, es decir, sextuplicó la bajada.
Después de conocer estos datos y de indagar por la red, llegamos a la
conclusión que tal descenso del paro se produjo por las contrataciones
relativamente masivas que tuvieron lugar al principio de la campaña de verano
por el sector hostelero y turístico. Además, no se nos pasó por alto el dato
del desempleo juvenil, pues es suficientemente relevante como para destacar. El
hecho de que el paro juvenil descendiera seis veces más que el general se
explica por la precariedad de los contratos de la hostelería y de su búsqueda
de capital humano barato.
Así, podemos concluir que actualmente en España el sector de la población
más afectado por la crisis es el juvenil (menos de 25 años) y cada vez más,
porque no olvidemos que cuando se dé por finalizada la campaña veraniega, sus
contratos temporales (ETT) terminarán y se verán otra vez en la calle. Además,
los únicos dos sectores que han creado siempre empleo de forma satisfactoria en
España son la hostelería y la construcción, y este último se ha hundido a raíz
de la crisis económica que asola a Europa y a España.
Nosotros, que vemos esta tan
deplorable situación, no nos queremos quedar de brazos cruzados. Es nuestro
deber denunciar esta precaria situación y aportar, en la medida que se pueda,
soluciones. Así, vamos a crear una empresa en el sector donde estamos seguros
que tiene una elevada probabilidad de prosperar y crear empleo, la hostelería,
y vamos a acoger el sector más desfavorecido, el juvenil. Este proyecto
permitirá dotar a los jóvenes de esperanza y, lo más importante, de un medio a
través del cual formarse y trabajar al mismo tiempo, adquiriendo así,
experiencia sobre el terreno y poder en el futuro emanciparse y buscar empleo
en el mercado.