jueves, 1 de noviembre de 2012

1.2. Elección y descripción del problema social a analizar sociológicamente



Desde que el hombre tiene uso de razón, siempre ha necesitado autorrealizarse tanto personal como profesionalmente. La dimensión personal siempre la ha logrado mantener fuerte a través de la religión, las leyes o la llamada moral cívica, pero el trabajo, lejos de esta realidad, no. Este concepto, banal a ojos de irresponsables, es lo que nos ha permitido sobrevivir a lo largo de los siglos. Es por eso, que nos aventuramos a decir que el trabajo no solo es un complemento, en el sentido de que hace progresar nuestras aptitudes, sino que además es esencial para la vida humana, pues forma parte de nuestra propia condición de persona.

Su crucial existencia implica que sea considerado como un bien básico que debe ser garantizado para toda la sociedad, es decir, tanto para pobres como para ricos. No obstante, el capitalismo pone en peligro esta premisa, pues la economía de mercado ha absorbido incluso a las relaciones laborales. Así, lo que debería estar al alcance de todos, hoy en día se ha convertido en un bien de lujo que solo algunos pueden permitirse. Es precisamente esto lo que pretendemos denunciar y por este motivo hemos elegido este tema para el trabajo: el empleo es universal.

Una vez llegado a esto, nos dimos cuenta de que dentro de los parados el colectivo más desfavorecido es el juvenil. De hecho, estas son las últimas estadísticas de desempleo en España:





Como se puede observar, la tasa porcentual de desempleo general en España disminuyó un 0,19% y la del juvenil un 1,27%, es decir, sextuplicó la bajada. Después de conocer estos datos y de indagar por la red, llegamos a la conclusión que tal descenso del paro se produjo por las contrataciones relativamente masivas que tuvieron lugar al principio de la campaña de verano por el sector hostelero y turístico. Además, no se nos pasó por alto el dato del desempleo juvenil, pues es suficientemente relevante como para destacar. El hecho de que el paro juvenil descendiera seis veces más que el general se explica por la precariedad de los contratos de la hostelería y de su búsqueda de capital humano barato.


Así, podemos concluir que actualmente en España el sector de la población más afectado por la crisis es el juvenil (menos de 25 años) y cada vez más, porque no olvidemos que cuando se dé por finalizada la campaña veraniega, sus contratos temporales (ETT) terminarán y se verán otra vez en la calle. Además, los únicos dos sectores que han creado siempre empleo de forma satisfactoria en España son la hostelería y la construcción, y este último se ha hundido a raíz de la crisis económica que asola a Europa y a España.

Nosotros, que vemos esta tan deplorable situación, no nos queremos quedar de brazos cruzados. Es nuestro deber denunciar esta precaria situación y aportar, en la medida que se pueda, soluciones. Así, vamos a crear una empresa en el sector donde estamos seguros que tiene una elevada probabilidad de prosperar y crear empleo, la hostelería, y vamos a acoger el sector más desfavorecido, el juvenil. Este proyecto permitirá dotar a los jóvenes de esperanza y, lo más importante, de un medio a través del cual formarse y trabajar al mismo tiempo, adquiriendo así, experiencia sobre el terreno y poder en el futuro emanciparse y buscar empleo en el mercado.